Cambio de presidencia en ARAD

En un relevo natural, la psicóloga Carmen Castroviejo, toma el testigo al frente de la Asociación Riojana para la Atención a personas con problemas de Drogas

«Soy muy mayor y todo son etapas en la vida». Así explicaba el pasado 14 de julio José Luis Rabadán su despedida de la Asociación Riojana para la Atención a personas con problemas de Drogas (ARAD), a la que ha dedicado 23 años de su vida, los 15 últimos como presidente. Ha sido un «relevo natural» y que ha venido «desde dentro», por eso dice irse muy tranquilo, más aún dejando la presidencia en manos de Carmen Castroviejo, psicóloga de 31 años que lleva cinco en la asociación.

El anuncio de despedida de Rabadán ha tenido lugar al aire libre, en el parque junto a la sede de ARAD, y rodeado de todo su equipo y de antiguos compañeros. Un acto donde han primado los agradecimientos del hasta ahora alma mater de la asociación. Ha tenido palabras de gratitud para los fundadores de ARAD, allá por 1982 y en plena crisis de la heroína; para los voluntarios y la actual junta directiva, y muy especialmente Pedro Trevijano, su secretario desde 1984; para los usuarios y familias que han pasado por ARAD; para los medios de comunicación y el Gobierno de La Rioja por apoyar su proyecto desde hace más de 30 años. A este último, no obstante, le ha pedido una ayuda «que contribuya a la sostenibilidad, estable a largo plazo y adecuada para las personas que tenemos».

Todo lo conseguido hasta ahora en ARAD lo achaca José Luis Rabadán «al personal que tenemos, a sus conocimientos técnicos y su capacidad humana», y para ellos estará disponible siempre que le requieran

Tras repasar logros, sinsabores y anécdotas, Rabadán también ha expresado alguna reflexión. «La droga solo trae sufrimiento». Y «si las drogas las hubiéramos conocido cualquiera de nosotros en un mal momento de nuestra vida, probablemente las hubiéramos probado».

Carmen Castroviejo, por su parte, asegura asumir su nuevo cargo con «mucha ilusión y fuerza». Su intención es continuar en la línea marcada por José Luis Rabadán -«un referente para mí», dice- y, sobre todo, mantener el carácter humano del equipo, «que ha hecho que para mí esto sea una vocación más que un trabajo».